El método para organizar tu plata cuando no ganas siempre lo mismo
Menos cálculos complicados, más plata que se acomoda a lo que ganas
Si comenzaste a emprender, ya sea con un puesto, una tienda o por internet, probablemente te hayas encontrado con uno de los grandes problemas de salir del trabajo "tradicional": un mes recibes cierta cantidad de dinero, en otro menos, y en otro más.
No tener un ingreso fijo, en un mundo donde todos los consejos financieros están pensados para cifras estáticas, puede dejarte desorientado sobre qué deberías hacer.
La buena noticia es que no se trata de encontrar más disciplina ni de ser mejor con los números, sino de organizarte de manera que sí tenga sentido.
Organízate según lo que te llega, no según lo que vendes
Si cobras con datáfono o por link de pago, el dinero de esa venta no siempre llega a tu cuenta el mismo día. Por eso, armar tus cuentas sobre lo que vendiste (y no sobre lo que ya tienes disponible) es una forma fácil de terminar descuadrado a fin de mes.
El primer paso es hacer una lista de lo que sí o sí toca pagar mes a mes: arriendo, mercado, transporte, deudas. Cada persona es diferente, pero lo importante es ser honesto con uno mismo y definir esas cosas que no se pueden (ni se deben) evitar.
Luego, distribuye lo que te queda en porcentajes en vez de valores fijos, para que ese dinero se ajuste solo según lo que hayas ganado ese mes. En un mes bueno, la tentación es gastar más porque "hay plata", pero ese extra es justo lo que te va a sostener en un mes flaco: mejor aprovéchalo para fortalecer tu colchón financiero, adelantar alguna deuda o invertir en el negocio. En un mes bajo, lo que toca es reducir al mínimo lo que no sea estrictamente necesario, sin tocar esos gastos fijos.
Vámonos a los números
Digamos que tus gastos fijos son 1.200.000 pesos al mes (arriendo, mercado, transporte, deudas). Esa cifra no cambia. Lo que sobra después de cubrir eso, lo divides en porcentajes: por ejemplo, 50% para tu colchón financiero, 30% para compras y 20% para viajes. La idea es que crees tus propias categorías y les asignes un valor porcentual.
Si este mes contaste con 2.000.000 disponibles, después de los 1.200.000 fijos te quedan 800.000 para repartir: 400.000 al colchón, 240.000 para compras y 160.000 para viajes.
Si el próximo mes cuentas con 3.500.000, después de los mismos 1.200.000 fijos te quedan 2.300.000: 1.150.000 al colchón, 690.000 para compras y 460.000 para viajes.
El verdadero beneficio
Más allá de la organización, lo que esto te da es dejar de vivir con la sensación de que todo depende de tener un buen mes. Sabes qué hacer con tu plata sin importar cuánto entre ni cuándo llegue.
Y si llega un mes en el que ni siquiera alcanza para cubrir lo fijo, este método también te ayuda: al tener tan claro cuánto necesitas para lo esencial, sabes exactamente qué tan grande es el hueco y puedes decidir a tiempo si tocar tu colchón, buscar un ingreso extra o negociar algún pago, en vez de darte cuenta a mitad de mes que algo no cuadra.
